Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Islas dálmatas: guía para visitar las cinco mejores

Dalmacia abarca la frontera occidental de Croacia con el mar Adriático, y se extiende aproximadamente desde la isla de Rab, justo debajo de la península de Istria, hasta la bahía de Kotor en Montenegro. Desde ciudades históricas y pintorescos pueblos de montaña hasta playas escondidas y extensos viñedos, hay mucho que hacer y ver en las numerosas islas dálmatas que salpican la costa. A continuación encontrarás una guía de las cinco islas principales de la región para que empieces a planificar tu travesía: Hvar, Brač, Korčula, Vis y Mljet.

Descubre las islas dálmatas 

La mayoría de los visitantes probablemente aterrizarán en una de las cinco islas principales: Hvar, Brač, Korčula, Vis y Mljet, cada una con un ambiente muy diferente y atracciones variadas. 

Los ferries salen regularmente en temporada alta desde toda la costa entre Split y Dubrovnik, con una gran cantidad de puertos de escala. También puedes tomar barcos más pequeños entre Split y las islas de Vis, Brač y Hvar, o desde Dubrovnik a las islas de Korčula y Mljet. 

Si cas a alquilar un coche, puedes llevarlo contigo en el ferry y seguir conduciendo por la isla que elijas, algo ideal para emprender la aventura que más quieras. 

Alquila un coche
y explora con libertad
RENT A CAR

Korčula: la «pequeña Dubrovnik» rodeada de viñedos

Korčula enamora a todos sus visitantes gracias a su ciudad principal, a menudo conocida como la «Pequeña Dubrovnik» por su parecido con aquella hermosa ciudad gracias a sus murallas del siglo XIV y puertas y torres bien conservadas. 

Más allá de su belleza, Korčula también es conocida por haber sido el lugar de nacimiento de Marco Polo (aunque ese hecho todavía se discute un poco a día de hoy). Sea como sea, vale la pena visita la Kuća Marka Pola (la casa de Marco Polo) del siglo XVII para agregar una capa de misterio a la historia del fascinante explorador.

Uno de los pequeños y encantadores pueblos de esta isla dálmata que merece la pena visitar es Vela Luka, un pueblo con arquitectura del siglo XIX. Aunque no es tan pintoresco como la ciudad de Korčula, es el lugar donde atracan la mayoría de los ferries. También sirve como puerta de entrada a la cueva Vela Spila, un importante sitio arqueológico habitado por humanos desde la edad de piedra, y Hum Hill, un mirador rodeado de olivares coronado por una fortaleza de la era de los Habsburgo.

En el extremo oriental de la isla se encuentra la ciudad de Lumbarda, un poco menos transitada pero no menos digna de visitar. Rodeada de viñedos, incluidos muchos que ofrecen vinos como Grk -que solo se cultiva aquí-, se ha convertido en un destino para enófilos que buscan tours y degustaciones únicas.

Hvar: playas vírgenes y una glamurosa vida nocturna

Quizás la más conocida y visitada de las islas dálmatas, Hvar es la prima glamorosa y fiestera de Korčula, conocida por su estridente vida nocturna, sus glamorosas playas y cuatro lugares de interés reconocidos como patrimonio mundial de la UNESCO. 

Su ciudad principal, también llamada Hvar, es conocida como la «Riviera francesa del Este» y tiene un lujoso puerto donde la realeza y los famosos aparcan sus yates para disfrutar del sol y del ambiente que solo esta ciudad puede ofrecer.

La segunda ciudad en importancia de la isla, Stari Grad, ofrece casi lo opuesto a Hvar, con plazas íntimas, calles estrechas y antiguas casas de piedra que lo convierten en un refugio tranquilo y apacible.

Hvar, una de las islas dálmatas más bonitas

Eso sí, al salir de la ciudad las vistas y los aromas naturales te dejarán sin aliento. Con una cantidad excepcional de días de sol al año, Hvar está perpetuamente cubierta de campos de hierbas silvestres que incluyen salvia, romero, lavanda y tomillo, además de viñedos bien cuidados que producen vinos croatas subestimados pero complejos

Si estás pensando en ir a Hvar para disfrutar de la arena y el agua del Mar Adriático, debes saber que las playas de esta isla dálmata se encuentran entre las mejores de Croacia, algunas de ellas a la sombra de pintorescas torres de iglesias o atendidas por estelares restaurantes de mariscos locales. 

Si estás en busca de una aventura, toma un bote-taxi hasta las islas Pakleni, cerca de la costa, donde las playas y lagunas escondidas convertirán tu viaje de un día en algo verdaderamente mágico.

Brač: playas famosas y piedra histórica

Esta gran isla justo al lado de Split puede ser popular gracias a su accesibilidad, pero también cuenta con algunas de las mejores playas del país, joyas arquitectónicas y una piedra local histórica que ha alcanzado fama mundial

Ninguna mención a las playas de esta isla estaría completa sin Bol, un área turística que alberga una de las playas más famosas del Adriático, Zlatni Rat o Golden Horn, que cambia de forma según las mareas y esencialmente actúa como un anuncio perfecto de Instagram para la isla. Pero si cuando llegas ves que está todo muy lleno de turistas y viajeros en busca de una escapada llena de glamour, hay muchas otras playas, como Supetar, Sutivan y Milna, a poca distancia en coche.

Si te gusta la historia y la arquitectura, dirígete al extremo este de Bol para visitar un monasterio dominicano del siglo XV que también incluye un museo con monedas antiguas y una pintura del maestro veneciano Tintoretto. Si las maravillas naturales cruzadas con el misterio son lo que te gusta, entonces puedes reservar un recorrido por la Cueva del Dragón cerca del pueblo de Murvica, donde se cree que los relieves de dragones que se pueden ver hoy en día fueron creados por un monje en el siglo XV.

Ahora bien, si tenemos que hablar de la exportación más importante de Brač, podemos decir que es la más difícil de experimentar simplemente porque se encuentra todo el tiempo a tu alrededor: su piedra blanca.

La piedra blanca de la Isla dálmata de Brač ha viajado por todo el mundo y ha sido utilizada en algunos de los edificios más famosos de la historia, incluida la Casa Blanca en Estados Unidos o el Reichstag en Berlín, así como el propio Palacio de Diocleciano de Split. Si quieres interiorizarte más sobre este antiguo oficio y comprar algún recuerdo, visita la Escuela del Cantero cerca del pueblo de Pucisca en un recorrido.

Vis: Cuevas iluminadas y escondites rebeldes

Comparativamente más pequeña y alejada de la costa que las otras islas dálmatas, Vis es reconocida por dos cosas: su riqueza natural y el hecho de haber sido escenario para el rodaje de la secuela de la película “Mamma Mia!”. Esto último hace que seguramente te encuentres a muchos turistas que buscan recrear el romance de las islas griegas.

El mayor atractivo de la isla es quizás la Cueva Azul, que se encuentra, en realidad, en la pequeña isla de Biševo, justo en la punta de Vis. La cueva debe su nombre al etéreo tono azul que se produce cuando los rayos del sol la iluminan a través de un pasaje submarino por el que solo se puede acceder desde Vis o Split en barco.

Si lo que buscas es cultura, una parada en el Museo Arqueológico de Issa es imprescindible: esta fortaleza austriaca alberga una de las mayores colecciones de objetos helenísticos de Croacia, un recordatorio una vez más de que Croacia y Grecia no están tan lejos. También puedes hacer un recorrido por Titova spilja, donde los rebeldes yugoslavos conspiraron en secreto contra las potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial.

Si solo deseas aprovechar unas vacaciones discretas en la isla, Vis tiene muchas playas soleadas y calas escondidas para explorar, a las que se puedes llegar a pie o en barco. Independientemente de lo que elijas, al final del día tendrás una amplia variedad de platos de mariscos para probar en los muchos restaurantes de la isla, junto con una copa de Vugava , el vino blanco local.

Vis, una de las islas dálmatas

Mljet: belleza natural con un monasterio isleño

Si tu idea de un gran destino vacacional es un bosque denso y misterioso, tal vez creas que las islas dálmatas no son el lugar que buscas. Error. Mljet es la única isla donde el atractivo principal es un parque nacional, y uno relativamente antiguo, establecido en 1960.

Dos bahías profundas dentro del parque, el Gran Lago y el Pequeño Lago, crean vistas perfectas que combinan bosques y agua. Pero el Gran Lago tiene una sorpresa aún mejor: las ruinas de un monasterio del siglo XII en su centro, que fue un retiro espiritual para escritores, pensadores y místicos a lo largo de los siglos.

A diferencia de otras de las islas dálmatas, Mljet no cuenta con un gran aparato comercial ni con una enorme cantidad de turismo, por lo que promete tranquilidad y calma. En el otro lado de la isla, el pueblo de Pomena es donde la mayoría de los visitantes del parque nacional pasan la noche, con un puerto donde entran los yates y muchas tiendas, bares y restaurantes de mariscos que sirven la pesca más fresca del día.

Si quieres aprovechar la playa (después de todo, todavía estás en una isla), hay muchas, incluida la playa Limoni, sencilla y con poca gente, y la playa alrededor de la cueva de Odiseo, que se mantiene bastante vacía ya que las mareas suelen reducirla bastante a lo largo del día.

Esta es la más tranquila de las islas, por lo que podrás ver los distintos lugares de interés relativamente libres de gente, tener conversaciones con lugareños reales y obtener un gran recordatorio de por qué viajaste a Croacia en primer lugar.

Esperamos que este artículo te haya gustado. Si así fue, ¡no dejes de compartirlo!

Artículos relacionados

Deja tu comentario