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Viajar a Svalbard, una experiencia única en el desierto ártico

¿Te apetece una aventura por un desierto que alberga más osos polares que personas? ¡Viajar a Svalbard es la solución!

Svalbard es un archipiélago remoto entre Noruega y el Polo Norte, una tierra de fiordos cubiertos de hielo, glaciares, montañas altísimas y naturaleza salvaje e indómita.

El archipiélago es el hogar del reno de Svalbard de patas cortas y muchos otros animales salvajes.

¿Te gusta cómo suena? Entonces échale un vistazo a estas 8 cosas increíbles para hacer en Svalbard.

¿Cómo viajar a Svalbard?

Viajar a Svalbard es mucho más fácil de lo que uno puede pensar. Puedes volar fácilmente a Longyearbyen (la capital de Spitsbergen, la isla más grande de Svalbard) desde Oslo y Tromsø con Norwegian, que es quizás la mejor aerolínea económica de la zona. SAS también ofrece vuelos a Svalbard.

¿Qué hacer es Svalbard?

Viajar a Svalbard será una experiencia única, ya sea que vayas en invierno o en verano. Aquí te dejamos algunas de las mejores cosas que puedes hacer en tu visita a la isla.

Ver osos polares en la naturaleza

Svalbard es hogar de unos 3.000 osos polares, superando en número a las personas por 3 a 2. Sin embargo, los avistamientos son mucho menos comunes de lo que piensas, asique no vayas con muchas expectativas.

Tratar de encontrarlos es una de las mejores cosas que hacer al viajar a Svalbard, aunque tu mayor probabilidad de verlos es desde un bote, ya que pasan la mayor parte del tiempo cerca de fiordos y bahías heladas, buscando presas.

Hay una regla estricta para los turistas en Svalbard: no puedes salir del asentamiento principal de Longyearbyen sin un arma (para protegerse contra los ataques de los osos polares), por lo que es mejor planificar algunas actividades organizadas con un guía.

Disfrutar del sol de medianoche o de la noche polar

Al viajar a Svalbard en verano podrás conocer el fenómeno del sol de medianoche. Básicamente, esto sucede porque de mayo a septiembre el sol no se pone en esta parte del planeta. El efecto contrario se lo conoce como noche polar, que se da entre noviembre y enero cuando el sol no llega a asomarse en el firmamento.

Si visitas Svalbard para ver la aurora boreal, la noche polar es el mejor momento para hacerlo. Con el cielo oscuro durante 24 horas, las luces del norte pueden aparecer durante la noche o “el día”.

Si te pierdes la oportunidad de ver la deslumbrante exhibición en Svalbard, hay muchos otros lugares donde ver una aurora boreal.

Visitar el Banco Mundial de Semillas de Svalbard.

En lo profundo de las entrañas de una montaña helada en Spitsbergen (la isla más grande de Svalbard) hay una bóveda que contiene más de 930.000 variedades de semillas diferentes. Apodada ‘la bóveda del Juicio Final’, es una póliza de seguro para el suministro de alimentos del mundo.

La bóveda existe en caso de que haya un desastre global y las cosechas se acaben. Las semillas asegurarán que podamos seguir desarrollando la agricultura y, en definitiva, alimentándonos.

No puedes entrar a la bóveda, pero puedes hacerte un selfie desde fuera y aprender sobre su importancia en el Museo Svalbard en Longyearbyen.

Pasear en barco

Si vas a viajar a Svalbard, un paseo en barco es una excursión obligada. Es la mejor manera de ver los impresionantes fiordos, los glaciares y la sensacional vida salvaje del lugar.

La mayoría de los viajes en barco incluirán un viaje a la estación de radio Isfjord, que, hasta hace unos años, era un importante enlace de telecomunicaciones entre el continente noruego y los habitantes de Svalbard. Hoy es un acogedor hotel boutique.

Los viajes en barco solo están disponibles durante los meses de verano, cuando el hielo se ha derretido y la luz regresa al archipiélago.

Visitar la fábrica de chocolate más septentrional del mundo

¿Tienes una debilidad por los dulces? Entonces, una cosa que debes hacer al viajar a Svalbard es pasar por Fruene. Este lugar hace dulces inspirados en el Ártico, como osos polares en miniatura de chocolate blanco o chocolates con patrones inspirados en la aurora boreal, entre muchas otras delicias.

Vivir una aventura en moto de nieve

Las motos de nieve son el medio de transporte preferido en Svalbard. Durante el gélido invierno ártico, cuando todo está cubierto de nieve y hielo, puedes recorrer grandes distancias en estas potentes máquinas.

Experimenta la emoción de viajar a toda velocidad por glaciares, fiordos helados y montañas cubiertas de nieve, y lo mejor: ¡sin tráfico!

Visitar un pueblo fantasma

Pyramiden es una antigua ciudad minera rusa. En la década de 1980, era una ciudad bulliciosa con una población de 1.000 habitantes, pero cuando se cerró la mina en 1998, todos abandonaron la ciudad. Se dejaron tazas en las mesas, recortes de periódicos en las paredes y esquís en los pasillos.

El tiempo se ha detenido en la fascinante ciudad de Svalbard, y National Geographic la ha catalogado como una de las 10 mejores ciudades fantasmas del mundo.

Todavía hay algunos residentes en el asentamiento, así que asegúrate de no ingresar a ninguna cabaña que no esté abierta al público.

Recorrer senderos

Si vas a viajar a Svalbard durante el verano, una caminata por la zona es un plan inmejorable. La ciudad principal de Longyearbyen está rodeada de impresionantes montañas para explorar y hasta cuevas de hielo. Eso sí, asegúrate de informarte bien sobre los recorridos y toma las precauciones necesarias para no perderte ni quedarte a la intemperie más tiempo del planificado.

Hasta aquí nuestro pequeño repaso sobre las cosas que puedes hacer al viajar a Svalbard. Ahora solo queda empacar la ropa de invierno y ¡comenzar el viaje!

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