Visitando la Basílica de la Santa Sangre, en Brujas

Situada en una esquina de la céntrica plaza Burg y ubicada entre el Ayuntamiento y una hilera de tiendas, la pequeña Basílica de la Santa Sangre no destaca demasiado en el paisaje urbano de Brujas, ni siquiera con su oscura fachada gótica con estatuillas doradas. 

Esta fachada extravagante no se añadió hasta el siglo XVI, para conectar dos capillas separadas: la capilla románica inferior de San Basilio y la capilla gótica superior de la Santa Sangre. 

Aquí se guarda lo que se dice que es la sangre de Cristo. Hasta ahora, los expertos no han podido confirmar ni desacreditar su autenticidad, algo que no ha impedido que en Brujas celebren y honren esta reliquia en un templo construido para tal actividad.

Historia de la Basílica de la Santa Sangre

El primer registro histórico que menciona la Santa Sangre en Brujas data del año 1256. La verdadera historia cuenta que provenía de Constantinopla, que tenía una extensa colección de reliquias, incluida la Santa Sangre en la Capilla de María del Palacio Imperial de Bucoleón

Constantinopla fue saqueada por el ejército del conde de Flandes Baldwin IX en 1204, durante la Cuarta Cruzada. Balduino IX probablemente envió la Santa Sangre, saqueada de los bizantinos, a la ciudad de Brujas poco después. 

Visitando la Basílica de la Santa Sangre, en Brujas
Visitando la Basílica de la Santa Sangre, en Brujas
Visitando la Basílica de la Santa Sangre, en Brujas

Qué saber antes de visitar la Basílica de la Santa Sangre

  • Este es un lugar muy concurrido, por lo que debes tener en cuenta que es posible que pierdas una hora haciendo la fila para ingresar. 
  • La entrada a la Basílica es gratuita. El museo tiene una precio de 2.50€.
  • El horario de apertura es de 9:30 a 12:30, y de 14:00 a 17:30 
  • La veneración de la Santa Sangre se realiza todos los días de 14 a 15 horas, y también los viernes de 10:30 a 11:30.
  • No está permitido tomar fotos en el interior y debes guardar silencio, ya que es un lugar sagrado. Creas o no en lo que estás viendo, debes respetar el lugar en el que estás.

Mitos y leyendas

A diferencia de la historia que te contamos recién, la leyenda cuenta que después de la crucifixión, José de Arimatea limpió la sangre del cuerpo de Cristo y conservó la tela.

La reliquia permaneció en Tierra Santa hasta la Segunda Cruzada, cuando el rey de Jerusalén Balduino III se la dio a su cuñado, el conde de Flandes, Diederik van de Elzas. El conde llegó con la Santa Sangre a Brujas el 7 de abril de 1150 y lo colocó en una capilla que había construido en la plaza Burg.

Qué ver en la Basílica de la Santa Sangre

Ubicada en una esquina trasera de la plaza Burg, la Basílica de la Santa Sangre consta de una capilla inferior románica y una capilla superior gótica. Los dos niveles no podrían ser más diferentes: el nivel inferior románico es austero y con muy poca decoración, mientras que el nivel superior gótico está lleno de color y detalle.

Las dos capillas están conectadas por una monumental escalera de ladrillo, que corre detrás de la gran fachada que da a la plaza. Las escaleras y la fachada se construyeron en 1533 en estilo renacentista, pero las demolieron durante la ocupación francesa. Luego, en el siglo XIX, fueron reconstruidas

Las estatuas doradas de la fachada representan a distintos miembros de la aristocracia de la época.

Visitando la Basílica de la Santa Sangre, en Brujas
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Capilla de San Basilio

La capilla inferior, la Capilla de San Basilio, es la única iglesia románica de Flandes Occidental, que data de la primera mitad del siglo XII. Fue construida por Derrick, conde de Alsacia (1128-1168) y dedicada a San Basilio el Grande para albergar una reliquia del teólogo griego traída de Caesarea, Israel, durante las Cruzadas.

La capilla tiene una nave corta, pasillos laterales diminutos, un coro y un ábside. La puerta que conecta el pasillo derecho con la nave tiene un pequeño tímpano esculpido del siglo XII, que representa el bautismo de San Basilio. El pasillo derecho también contiene una estatua policromada (1306 d.C) de la Virgen y el Niño, exhibida detrás de un vidrio.

A la izquierda del coro se encuentra la Capilla de San Yves, añadida en 1504. Alberga las reliquias de San Basilio y de Carlos el Bueno, el conde de Flandes asesinado. El retablo de mármol negro es del siglo XVI.

Capilla superior

La capilla superior también era originalmente románica, pero ahora es gótica con decoración en su mayoría moderna. Está iluminada por vidrieras y cubierta con murales, incluido un fondo de altar pintado de colores brillantes que representa la Trinidad y escenas relacionadas con la reliquia de la Santa Sangre.

La reliquia de la Santa Sangre está incrustada en un vial de cristal de roca , que se coloca dentro de un pequeño cilindro de vidrio cubierto con una corona dorada en cada extremo. La reliquia se guarda en un magnífico tabernáculo de plata con una escultura del Cordero de Dios en la gran capilla lateral de la iglesia superior. La pared trasera de la capilla lateral muestra ofrendas de aquellos cuyas oraciones ante la Santa Sangre han sido respondidas.

Se pueden ver más relicarios en el Museo de la Basílica , incluido uno creado en 1617 por el orfebre de Brujas Jan Crabbe, que era una caja hexagonal con gemas incrustadas para contener la reliquia y una estatua dorada de la Virgen. Otro, de 1612 con tapa de 1716, es de plata con una guirnalda de flores doradas añadida en 1890.

La Santa Procesión

La colorida Procesión de la Santa Sangre se lleva a cabo el Día de la Ascensión, en la primavera. 

El obispo de Brujas lleva la reliquia por las calles, seguido por más de 3.000 feligreses que marchan en el desfile cada año con diversos disfraces y roles. Hay una serie de historias bíblicas que están representadas con personas vestidas de peregrinos y faraones, así como una colección de animales que van desde camellos hasta burros

La tradición de la procesión se registra por primera vez en el año 1291. Siguió una ruta alrededor de las murallas de la ciudad hasta 1578, cuando las guerras religiosas obligaron a su traslado al centro de la ciudad, que es la ruta que todavía se realiza hoy en día.

De 60.000 a 100.000 personas llegan desde todo el mundo para presenciar el desfile sagrado cada año y la práctica en sí ha recibido el estatus de protegida por la UNESCO.

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