Takashimadaira danchi, el bloque de la muerte

El sexo y la muerte venden, eso es así, incluso en el turismo. El turismo sexual es tristemente popular en países como Tailandia, Filipinas o Brasil, mientras que el dark tourism lo encontramos en lugares como Chernobyl, el campo de concentración de Auschwitz o en Takashimadaira danchi, el bloque de la muerte de Japón.

Historia de Takashimadaira danchi

La historia de este bloque de edificios comienza el 1 de septiembre de 1923, con el Gran terremoto de Kantō, un sismo de 7,8 en potencia de Magnitud de Momento (escala utilizada en lugar de la famosa escala de Richter cuando un sismo supera el máximo de esta escala, que es de 6,9). Este sismo asoló la llanura de Kantō, en la que se encuentra, entre otras, la ciudad de Tokio.

El terremoto destruyó casi 600.000 viviendas y costo la vida de más de 140.000 personas, entre fallecidos y desaparecidos. La potencia del sismo no fue la única causa de esta destrucción, sino también la precariedad de muchas viviendas que todavía estaban construidas en madera.

En la década de 1950, cuando el país estaba en proceso de recuperación tras la Segunda Guerra Mundial, el sector de la construcción decidió abandonar la madera para centrarse en levantar grandes bloques de pisos tipo colmena (danchi, en japonés). Estas construcciones no solo permitían dar hogar a una mayor cantidad de gente, sino que además serían capaces de soportar mejor las inclemencias de los habituales fenómenos naturales que azotan la geografía japonesa (terremotos, tifones, tsunamis…).

En este escenario nace el complejo de viviendas Takashimadaira danchi en la década de 1970. Con un total de 29 enormes edificios, este danchi se presentaba como la imagen del crecimiento, desarrollo y progreso de la ciudad.

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El comienzo de la oscura fama de Takashimadaira

La historia de Takashimadaira se empieza a torcer a los pocos años, cuando se empiezan a registrar los primeros suicidios. Al principios fueron solo dos personas en 1977, un número casi despreciable, considerando la elevada tasa de suicidios que caracteriza al país del sol naciente (el suicidio es la principal causa de muerte entre los hombres de entre 20 y 44 años), pero para 1980 ese número ya era de más de 130 personas, lo que hizo saltar las alarmas.

Concientes de que el lugar estaba empezando a adquirir la fama que hoy lo caracteriza, se decidió tomar diversas medidas para intentar evitar que más personas se arrojasen de los balcones y terrazas de los edificios, principalmente a través de la colocación de rejas.

Estas medidas redujeron la tasa de suicidios, pero aún así había quienes lograban saltarse las medidas de seguridad para colgarse de las rejas hasta llegar a un punto lo suficientemente alto como para saltar y cumplir así su deseo final.

¿Pero por qué los suicidas van a Takashimadaira?

No es fácil comprender por qué una persona decide quitarse la vida, y mucho más difícil es comprender porque una gran cantidad decidiría hacerlo en el mismo lugar.

Para entender un poco esto es necesario comprender que en Japón existe una suerte de cultura de la muerte honorable, como el kamikaze o el harakiri. En muchos casos, esto se proyecta hacia el suicidio, considerando al suicida casi como alguien que se responsabiliza de su propia situación más que como una persona que está atravesando un momento trágico de su vida.

Así mismo, otro aspecto importante es que no solo es relevante el suicidio en sí, sino también el lugar en el que una persona se suicida. Esto es así en todas las culturas, pero Japón, motivado en buena parte por su elevadísima tasa de suicidios, ha llevado esto más allá. Así es como nacen lugares como Aokigahara, el bosque de los suicidios, o, precisamente, Takashimadaira; lugares que adquieren la «fama» necesaria para convertirse en un lugar predilecto para las personas que deciden quitarse la vida.

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Las leyendas detrás de la historia de Takashimadaira danchi

Como sucede siempre, en el espacio donde el ser humano no encuentra una explicación, nace una leyenda. Así, a este fenómeno inexplicable se la ha intentado justificar a través de diversas historias que no hacen otra cosa que aumentar el morbo que sobrevuela todo este bloque de pisos.

Una de estas leyendas hace referencia al sonido permanente que hacen las chicharras que habitan la zona. Es una estridulación constante y persistente que, según dicen, es capaz de generar una sensación de auténtica tortura, a tal punto que sería capaz de empujar a la gente al suicidio.

Esta historia podría explicar (de forma muy muy laxa) por qué se suicidaban las personas que vivían en Takashimadaira danchi, pero no explica cómo esto pudo afectar a la enorme cantidad de personas que llegaron hasta estos bloques de pisos desde otros puntos de la ciudad solo con la intención de quitarse la vida.

Otras historias y leyendas son más tradicionales, incluyendo fantasmas, «presencias» o voces en la cabeza que empujan personas perturbadas a tomar la trágica decisión.

Sea como sea, la historia de muerte y desolación de Takashimadaira danchi ha llegado hasta nuestros días para convertir a este lugar en un punto atractivo para los amantes del dark tourism. Y a ti, ¿qué te parece?

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