Reviviendo la antigua Roma con las Termas de Diocleciano

Uno de los monumentos más fascinantes de Roma son las Termas de Diocleciano, ubicadas en el noreste de la colina Viminal, que se encuentra en el corazón de la Roma actual.

Las termas de la antigua Roma, podrían ser equivalentes a los centros comerciales de hoy. Los romanos iban a estos baños todos los días por la tarde para encontrarse con amigos, socializar, relajarse y disfrutar de su tiempo libre. Durante la época de Adriano, los baños no se mezclaban, ya que los hombres y las mujeres tenían sus propios baños o sus propios horarios.

Si quieres conocer todo sobre las Termas de Diocleciano y saber todo lo que debes saber para visitarlas, sigue leyendo y te lo contamos.

Historia de las Termas de Diocleciano

La historia de las Termas de Diocleciano comienza en el año 298 a.C., cuando Maximiano, «co-emperador» de Diocleciano las mandó a construir en honor a este.

Si bien hoy en día son consideradas uno de los grandes atractivos de roma, la realidad es que tanto a nivel tamaño como estructura, las Termas de Diocleciano no son muy distintas de otras, como por ejemplo las Termas de Carcalla. El complejo en su totalidad ocupaba unos 120.000 metros cuadrados (la superficie de unos 11 campos de fútbol reglamentarios, por brindar un contexto) y, además de los baños, contaba con jardines, una biblioteca y otras zonas de esparcimiento.

La construcción de este gran baño romano llega cinco años después de que Diocleciano decidiera dividir el imperio, por lo que se cree que formó parte de una estrategia de «compensación» o distracción del pueblo para que aquella decisión no hicieran mella en la imagen del emperador.

La construcción de esta estructura, como de prácticamente todas las de la antigua roma, se cimentó en la explotación de esclavos, en este caso cristianos. Se cree que fueron miles los que murieron para conseguir este logro de la ingeniería romana.

Los baños públicos romanos siguieron utilizándose durante casi 250 años más, hasta el año 537, cuando los godos cortaron el acceso de la ciudad al agua potable interviniendo sus acueductos en un intento de conquistar Roma.

Poco más de 1000 años después de eso, en 1561, las Termas de Diocleciano volvieron a resurgir, esta vez para que sus ruinas se convirtieran, bajo orden del Papa Pío IV a Miguel Ángel, en la base de la Basílica de Santa Maria degli Angeli. Esta construcción nació con la intención de honrar a todos esos esclavos cristianos que murieron durante su construcción.

Así, una parte del complejo romano sobrevive en la fachada de la Basílica de Santa María, mientras que el Museo Nazionale Romano se encuentra ahora en el gran salón del complejo. 

Free tour por Roma
Visita guiada por el V
aticano
Autobús turístico de Roma

Qué ver en las Termas de Diocleciano: análisis de su arquitectura

Mirando el plano de los baños se puede ver que el área de noventa metros cuadrados está dividida en seis compartimentos principales:

  • El caldarium: una habitación circular donde se encontraba el baño con agua más caliente. Este conduce a una sala ovalada llamada tepidarium.
  • El tepidarium: a diferencia del caldarium, en el tepidarium la temperatura de las aguas de los baños era algo menor y no tan caliente (aunque todavía algo más que cálidas). Era más parecido a lo que hoy conocemos como un sauna. Desde aquí se podía llegar tanto al frigadarium como a la natatio.
  • La natatio: siguiendo con el orden descendente de temperatura, en la natatio se encontraban los baños de agua tibia.
  • El frigadarium: tal como podemos deducir de la etimología de la palabra y del orden de la arquitectura de las Termas de Diocleciano, el frigadarium era el lugar en el que se encontraba la piscina con agua fría.
  • Palestras laterales: a los lados del frigidarium se encuentran dos palaestras, que eran áreas para descansar, relajarse, socializar e incluso hacer ejercicio.

Esta gran estructura pudo albergar a más de 3.200 bañistas. Fue el baño público más grande e imponente construido en su época. Su exterior fue de estuco blanco, dando al visitante la impresión de que estaba construido en mármol blanco. 

Los interiores de las Termas de Diocleciano estaban profusamente decorados con mármol, mosaicos y estatuas. Hoy, la gran bóveda, que es una sala rectangular con un área de alrededor de 60 por 24 metros está sostenida, visualmente, por tres columnas de 15 m de granito egipcio, pero en realidad descansa sobre ocho grandes pilares de hormigón.

Es interesante notar que estos baños fueron construidos por el emperador romano Diocleciano (como sugiere el nombre del baño), quien construyó este gran edificio después de dividir el imperio romano. Por lo tanto, el propósito del edificio era compensar las pérdidas o hacer la vista gorda ante las fallas y tratar de atraer la atención del público mediante la construcción de una estructura pública impresionante.

Visita guiada por el Coliseo, Foro y Palatino
Free tour de los misterios y leyendas de Roma
Tour por Castillo de Sant'Angelo

Museo Nacional Romano de las Termas de Diocleciano

Este museo fue inaugurado en 1889 con el objetivo de preservar y exhibir obras de arte romano antiguo. Los conciertos religiosos tienen lugar en las termas durante Semana Santa y Navidad. Este complejo es también el lugar de muchos funerales de estado.

Información importante para el visitante

Precio

  • Adultos: 13 €
  • Ciudadanos de la Unión Europea de entre 18 y 25 años: 2 €
  • Ciudadanos de la Unión Europea menores de 17 años y mayores de 65: acceso gratuito.

Además del acceso a las termas, comprando esta entrada podrás visitar:

  • Crypta Balbi: artefactos exhibidos en las ruinas de un antiguo teatro romano.
  • Palazzo Altemps: aquí podrás ver estatuas asombrosas en un hermoso palacio del siglo XVI.
  • Palazzo Massimo alle Terme: un gran museo de arqueología ubicado cerca de las Termas de Diocleciano

Horario de apertura

Puedes visitar las termas de martes a domingo de 9:00 a 19:30 horas. Los lunes están cerradas.

Cómo llegar a las Termas de Diocleciano

Si viajas en metro deberás bajarte en la estación Termini de las líneas A o B o en la estación Repubblica de la línea A y caminar unos 300 metros hasta las termas. Si viajas en autobús, las líneas que te llevan son 36, 38, 40, 64, 86, 90, 92, 105, 170, 175, 217, 310, 360, 714, 910, C2 y H.

Artículos relacionados

Deja un comentario